Normalmente, asociamos la ciencia al rigor, precisión y fiabilidad. Pero los investigadores, muy lejos de ser este su propósito, también se equivocan. La ignorancia, la fatalidad, los prejuicios, las creencias religiosas, la intolerancia y la falta de medios son algunas de las principales causas de los desatinos científicos.
Cómo hacer caer un puente. Cuando a Thomas Bouch (1822-1880) le preguntaron la razón de su particular trazado del puente Tay, que se desplomó en 1879 y de la cual fue diseñador, respondió lo siguiente: "Porque facilitaba los cálculos.". M M Cruce de líneas. El estadounidense Samuel F.B. Morse (1791-1872) no es realmente el inventor del telégrafo. Morse consiguió toda la información para materializar el invento del físico Joseph Henry, detalle que más tarde negó de forma rotunda y que Henry probó fácilmente en los tribunales. A pesar de eso, Morse consiguió su patente en 1843 y un año más tarde logró que el Congreso le otorgase 30.000 dólares para construir la primera línea telegráfica entre Washington y Baltimore. M M Que se lo digan a Telefónica. En 1876, un documento interno de la compañía Western Union aseguraba lo siguiente: "El llamado teléfono tiene demasiadas limitaciones para considerarlo seriamente un medio de comunicación. No posee ningún valor para nosotros." M M Dando alas al diseño. El 25 de febrero de 1938, el proyectista Richard Vogt presentó a los militares nazis el Blohm & Voss BV-141, un avión totalmente asimétrico que tenía la cabina del piloto en el medio del ala derecha, lejos del motor y del fuselaje. El invento no agradó a los pilotos, pero el fabricante se empeñó en fabricarlo en serie. Fue un fracaso anunciado. M M ¿Por qué recibió Albert el Nobel? Popularmente se piensa que Albert Einstein recibió el Premio Nobel de Física en 1921 por su famosa teoría de la relatividad, que vio la luz 16 años antes. En realidad, el galardón le fue concedido por sus aportaciones en la comprensión del efecto fotoeléctrico. M M El origen del mundo. James Ussher, teólogo irlandés (1591-1656), dijo: "El mundo fue creado el 22 de octubre del año 4004 a.C. a las seis en punto de la tarde.". Pero Ussher no fue el único que se atrevió a datar el nacimiento de nuestro planeta. Por ejemplo, el astrónomo alemán Johannes Keppler (1571-1630) propuso la fecha del 27 de abril de 4977 a.C. y su compatriota Hevelius la del 24 de octubre de 3963 a.C. M M La banalidad computacional. En 1943, Thomas Watson, presidente de la empresa IBM, estaba poco convencido sobre el futuro del mercado informático: "Creo que en el mundo hay mercado para unos cinco ordenadores como mucho.". M M Y sin embargo, gira y gira y gira... Hasta los tiempos de Galileo, los eruditos pensaban que la Tierra permanecía inmóvil. Para argumentar esta tesis razonaban que, si nuestro planeta se moviese y rotase sobre su eje, las nubes quedarían atrás, las aves serían arrastradas y los edificios se derrumbarían. M M El ratoncito Pérez, principal sospechoso. Decía Aristóteles que las mujeres tenían menos dientes que los hombres. Aunque se casó dos veces, el sabio nunca tuvo la ocurrencia de verificar esta afirmación examinando la dentadura de sus esposas. M M Esa falsa negatividad. Los números negativos no fueron aceptados universalmente hasta finales del siglo XVIII. Por ejemplo, Gerolamo Cardano, del siglo XVI, llamaba a los números negativos "falsos", aunque los estudiase exhaustivamente en su Ars Magna (1945). M M Un suicidio atomizado. El físico austriaco Ludwing Boltzmann (1844-1906) fue atacado de forma despiadada por los detractores de sus teorías atomistas de los fenómenos. Ante la presión incesante y perturbado por la idea de que su trabajo fuese inútil, se suicidó durante unas vacaciones en la costa adriática. Unas décadas más tarde, el átomo se estableció como una realidad. M M ¡Que viene el marciano! En 1877, el italiano Giovanni Shiaparelli informó a sus colegas de que había observado una extraña red de canales en la superficie de Marte. Después, muchos astrónomos confirmaron su existencia, lo que dio origen a mil y una historias de marcianos. La euforia ufológica se derrumbó cuando la sonda espacial Mariner 4, al sobrevolar el Planeta Rojo, no encontró ni la más mínima traza de los canales. M M Piensa, corazón. Aristóteles defendía que el alma -y la mente- estaba en el corazón y que la cabeza servía solamente para enfriar la sangre. M M Tontería desorbitante. En una ocasión, el astrónomo inglés Richard Van der Riet Woolley (1906-1986) sentenció públicamente: "El viaje espacial es una soberana tontería.". M M La envidia echa a volar. Al enterarse de que los hermanos Wilbur y Orville Wright, mecánicos de bicicletas, habían logrado volar con motor en cuatro ocasiones el 17 de diciembre de 1903, el famoso Graham Bell y el físico Samuel Pierpoint Langley se murieron de envidia. Langley intentó demostrar sin éxito que el primer aeroplano eficaz del mundo había sido inventado por él. Por su parte, Bell corrió a fabricar un artefacto con forma de estantería, de unos 15 metros de longitud de lado a lado, y dotado con una hélice y un motorcito. M M Mejor verlo en silencio. "Creo que el cine sonoro jamás tendrá éxito. Los espectadores nunca se mostrarán entusiasmados por el hecho de que se incorporen voces.", declaró Thomas Edison a principios del siglo XX. M M Hundidos en el espacio. A finales del verano de 1993, en el espacio de dos meses, los Estados Unidos perdieron cuatro ingenios espaciales: un satélite espía de mil millones de dólares, un satélite de observación de la Tierra de doscientos veinte mil millones de dólares, un satélite meteorológico de cien millones de dólares y una sonda espacial de mil millones de dólares. M M M Encontrarás estas y muchas más anécdotas aquí:
Fuente: "¡Qué divertida es la ciencia! Anécdotas, chistes, citas, manías, desatinos y patinazos de los científicos." (2002). Suplemento do número 249 da revista MUY INTERESANTE, correspondiente a febrero de 2002.
Cómo hacer caer un puente.
Cuando a Thomas Bouch (1822-1880) le preguntaron la razón de su particular trazado del puente Tay, que se desplomó en 1879 y de la cual fue diseñador, respondió lo siguiente: "Porque facilitaba los cálculos.".
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Cruce de líneas.
El estadounidense Samuel F.B. Morse (1791-1872) no es realmente el inventor del telégrafo. Morse consiguió toda la información para materializar el invento del físico Joseph Henry, detalle que más tarde negó de forma rotunda y que Henry probó fácilmente en los tribunales. A pesar de eso, Morse consiguió su patente en 1843 y un año más tarde logró que el Congreso le otorgase 30.000 dólares para construir la primera línea telegráfica entre Washington y Baltimore.
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Que se lo digan a Telefónica.
En 1876, un documento interno de la compañía Western Union aseguraba lo siguiente: "El llamado teléfono tiene demasiadas limitaciones para considerarlo seriamente un medio de comunicación. No posee ningún valor para nosotros."
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Dando alas al diseño.
El 25 de febrero de 1938, el proyectista Richard Vogt presentó a los militares nazis el Blohm & Voss BV-141, un avión totalmente asimétrico que tenía la cabina del piloto en el medio del ala derecha, lejos del motor y del fuselaje. El invento no agradó a los pilotos, pero el fabricante se empeñó en fabricarlo en serie. Fue un fracaso anunciado.
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¿Por qué recibió Albert el Nobel?
Popularmente se piensa que Albert Einstein recibió el Premio Nobel de Física en 1921 por su famosa teoría de la relatividad, que vio la luz 16 años antes. En realidad, el galardón le fue concedido por sus aportaciones en la comprensión del efecto fotoeléctrico.
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El origen del mundo.
James Ussher, teólogo irlandés (1591-1656), dijo: "El mundo fue creado el 22 de octubre del año 4004 a.C. a las seis en punto de la tarde.". Pero Ussher no fue el único que se atrevió a datar el nacimiento de nuestro planeta. Por ejemplo, el astrónomo alemán Johannes Keppler (1571-1630) propuso la fecha del 27 de abril de 4977 a.C. y su compatriota Hevelius la del 24 de octubre de 3963 a.C.
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La banalidad computacional.
En 1943, Thomas Watson, presidente de la empresa IBM, estaba poco convencido sobre el futuro del mercado informático: "Creo que en el mundo hay mercado para unos cinco ordenadores como mucho.".
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Y sin embargo, gira y gira y gira...
Hasta los tiempos de Galileo, los eruditos pensaban que la Tierra permanecía inmóvil. Para argumentar esta tesis razonaban que, si nuestro planeta se moviese y rotase sobre su eje, las nubes quedarían atrás, las aves serían arrastradas y los edificios se derrumbarían.
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El ratoncito Pérez, principal sospechoso.
Decía Aristóteles que las mujeres tenían menos dientes que los hombres. Aunque se casó dos veces, el sabio nunca tuvo la ocurrencia de verificar esta afirmación examinando la dentadura de sus esposas.
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Esa falsa negatividad.
Los números negativos no fueron aceptados universalmente hasta finales del siglo XVIII. Por ejemplo, Gerolamo Cardano, del siglo XVI, llamaba a los números negativos "falsos", aunque los estudiase exhaustivamente en su Ars Magna (1945).
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Un suicidio atomizado.
El físico austriaco Ludwing Boltzmann (1844-1906) fue atacado de forma despiadada por los detractores de sus teorías atomistas de los fenómenos. Ante la presión incesante y perturbado por la idea de que su trabajo fuese inútil, se suicidó durante unas vacaciones en la costa adriática. Unas décadas más tarde, el átomo se estableció como una realidad.
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¡Que viene el marciano!
En 1877, el italiano Giovanni Shiaparelli informó a sus colegas de que había observado una extraña red de canales en la superficie de Marte. Después, muchos astrónomos confirmaron su existencia, lo que dio origen a mil y una historias de marcianos. La euforia ufológica se derrumbó cuando la sonda espacial Mariner 4, al sobrevolar el Planeta Rojo, no encontró ni la más mínima traza de los canales.
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Piensa, corazón.
Aristóteles defendía que el alma -y la mente- estaba en el corazón y que la cabeza servía solamente para enfriar la sangre.
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Tontería desorbitante.
En una ocasión, el astrónomo inglés Richard Van der Riet Woolley (1906-1986) sentenció públicamente: "El viaje espacial es una soberana tontería.".
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La envidia echa a volar.
Al enterarse de que los hermanos Wilbur y Orville Wright, mecánicos de bicicletas, habían logrado volar con motor en cuatro ocasiones el 17 de diciembre de 1903, el famoso Graham Bell y el físico Samuel Pierpoint Langley se murieron de envidia. Langley intentó demostrar sin éxito que el primer aeroplano eficaz del mundo había sido inventado por él. Por su parte, Bell corrió a fabricar un artefacto con forma de estantería, de unos 15 metros de longitud de lado a lado, y dotado con una hélice y un motorcito.
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Mejor verlo en silencio.
"Creo que el cine sonoro jamás tendrá éxito. Los espectadores nunca se mostrarán entusiasmados por el hecho de que se incorporen voces.", declaró Thomas Edison a principios del siglo XX.
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Hundidos en el espacio.
A finales del verano de 1993, en el espacio de dos meses, los Estados Unidos perdieron cuatro ingenios espaciales: un satélite espía de mil millones de dólares, un satélite de observación de la Tierra de doscientos veinte mil millones de dólares, un satélite meteorológico de cien millones de dólares y una sonda espacial de mil millones de dólares.
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Encontrarás estas y muchas más anécdotas aquí:
Fuente: "¡Qué divertida es la ciencia! Anécdotas, chistes, citas, manías, desatinos y patinazos de los científicos." (2002). Suplemento do número 249 da revista MUY INTERESANTE, correspondiente a febrero de 2002.